DISCUSIÓN
LA
EDUCACIÓN, UN CAMPO DE COMBATE.
CAMBIO, REFORMA E INNOVACIÓN EN
EDUCACIÓN.
EL CONOCIMIENTO COMO MERCANCÍA, LA
ESCUELA COMO SHOPPING, LOS DOCENTES COMO PROLETARIOS.
¿Por qué debe existir la educación pública?
Cada sistema político y social de
estado de un país, tiene el aparato educativo que necesita. Si este es un
estado opresor, que hace entender el poder como malo y abusador, cuál es
nuestro aparato educativo entonces, ¿cuál debemos tener? El punto de vista de
Estanislao Zuleta es controversial desde esta perspectiva, ya que responde a la
pregunta explicando como efectivamente este tipo de educación es propicio para
un estado opresor, que no necesita seres pensantes que se revelen rápidamente
de su condición, solo necesita ciudadanos que se comporten según una ética
social ya predeterminada por una historia, una bandera, un himno, una
constitución. Por esta misma razón la educación, la universidad pública debe
mantenerse pública, con carreras humanas como filosofía, sociología,
psicología, que finalmente servirán para
mantener la ilusión de una falta libertad de decisión. Ahora, estos mismos
sociólogos y filósofos que piensan la realidad de forma distinta, que se
revelan al cuestionar esta realidad, no son más que otro elemento del aparato
productivo del gobierno, porque no se les permite dicha libertad, y lo único
que queda es hacer el papel de “reclutadores” de personal que las empresas
necesitan, velando también porque estén lo suficientemente motivados y cómodos
para que produzca cualquier cosa menos conocimiento.
Este discurso del tipo de nuestro
aparato educativo, va de la mano con el tema de la globalización, la educación
también es globalizada. Todo el tiempo, por todos los medios educativos y de
comunicación se nos viene dando el concepto de lo estándar, lo global,
desconociendo que realmente se aprende desde lo local, de adentro hacia afuera.
Esto me hace pensar en el papel que voy a comenzar a desempeñar en la sociedad,
mis cuestiones pronto dejarán de ser educativas, desde mi salón de clase, desde
la academia, porque estar en ella me permite participar en su transformación,
pero afuera, ya siendo un técnico mas de aparato productivo del país, me hace
ser una pieza estándar que se fabricó en el claustro universitario de un estado
que me requiere para la ingeniería de su país, de mi país.
Y ahora, que ya se que debo salir a
poner a disposición de la industria los conocimientos que ellos mismos
necesitaba que aprendiera, que seguimos atados a una educación globalizada no
libre, donde no hay igualdad de oportunidades, que camino seguir?. Es difícil
tomar decisiones de este tipo, que estudio seguir, en que quiero
especializarme, quiero investigar algo; y digo difícil, porque como bien lo
decía mi profesor Diego Arango, ex candidato de la sede a rector de la
Universidad Nacional 2012, “seguiremos caminando con los ojos vendados como
caballos en la misma dirección de la ingeniería, una especialización en
materiales, una maestría en ingeniería administrativa, una maestría en
sistemas, en vías, y el mundo es cada vez mas grande, necesitamos abrirnos a
él”. Entonces, desde esta perspectiva, sigo aprendiendo una técnica
desarticulada del conocimiento intelectual, o dejo que la investigación siga
manteniendo la esperanza de una libertad de decisión, de actuación, de
expresión y de conocimiento en un país donde la idea de progreso es solo industrialización,
que lo único que provoca es más crisis educativa y social.
En todo este tema de educación
histórica, y que en le presente no es para nada distinta, yo le doy valor a lo
que llamamos pequeñas revoluciones, a esta guerra silenciosa que ni siquiera
tenemos derecho a librar pareciera con un gran estado. Como dice Estanislao
Zuleta “El sistema no se derrumbará, como pensaba el camarada Lenin, desde
arriba, porque alguien se tome el poder, organice leyes y nacionalice empresas.
El sistema solo se derrumba desde abajo cuando los que allí están ya no pueden
soportalo”. En este sentido, la educación se convierte en un gran arma, donde
se promuevan verdaderamente posibilidades como personas a todos de tal manera
que ya no podamos adaptarnos al sistema y no nos resignemos a él. Y ver el
poder que hacen las pequeñas pero trascendentes revoluciones desde aquí desde
nos encontramos, adentro o afuera de la academia.