domingo, 24 de junio de 2012


BIENVENIDOS A SU BLOG EDUCACIÓN DE LA ESPERANZA


Educación de la esperanza, en homenaje al gran y memorable pedagogo Paulo Freire, nace a partir de mis notas y memorias de clase del curso Enseñanza y Aprendizaje de las Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, de las continuas lecturas sobre nuestra crisis educativa, que sirvieron de pretexto y provocación para que reflexionara sobre ellas y escribiera algunos pensamientos y criticas. Los invito a que como yo una estudiante de Ingeniería Industrial, descubran lo que muchos autores que he citado dicen sin decir, a que vivan sus propias experiencias a partir de ello y podamos construir sobre esta propuesta de blog grandes reflexiones, como un pequeño aporte y nuestro granito de arena a la construcción del país y la educación que todos soñamos, esperamos y merecemos.




TRABAJO DE CONTEXTUALIZACIÓN: EL ESMAD EN LAS MANIFESTACIONES SOCIALES



VIDEO : EL MURO



VIDEO: EL PELIGRO DE UNA SOLA HISTORIA
DE CHIMAMANDA ADICHIE




...He aquí el abismo en el que la mayoría de seres humanos caemos, este es el verdadero aprendizaje para la vida, cuando construimos la historia a partir de una sola, cuando desconocemos la diversidad de mundos, de posiciones, de realidades que habitan alrededor de la verdadera historia que se quiera contar y conocer. Vemos imágenes como piezas incompletas del rompecabezas, como estereotipos de la realidad que a su vez la limitan; y bien así podemos llegar a creer parcialmente por no conocer y por no reconocer la diversidad de identidades y la diferencias de posiciones y pensamientos, haciendo que quien ejerza el poder mal lo haga o se cometa el error de transformar la sociedad y tomar decisiones con una válida intención, pero con un infortunado resultado. 

EL CONCEPTO DE CALIDAD EN LA EDUCACIÓN


Para hablar de educación, debemos hablar en los términos que nos propone Alberto Martínez Boom, el paso de la escuela expansiva a la escuela competitiva. La educación en Colombia es enseñada bajo un modelo de formación por competencias, donde se intenta vincular unos conocimientos teóricos a un sabes-hacer, bajo los fundamentos de poder lograr mayor accesibilidad a la educación superior y de acceder rápidamente al mercado laboral. Las instituciones reguladoras y fomentan de la educación, están midiendo la educación por competencias, competencias en lenguaje, competencias matemáticas, competencias ciudadanas, competencias por carreras.

El punto importante de todo esto, es que llegar a una educación por competencias, exige introducir el término de calidad. Calidad en la enseñanza, calidad en lo aprendido. Estamos hablando de que los colegios se auditan como las empresas para medir y controlar que se esté enseñando adecuadamente, que se les mide niveles de rentabilidad y producción.  Nuestras instituciones se han convertido en empresas que el estado dirige y vigila.

Como ingeniera industrial sé que debemos trabajar por lograr altos niveles de producción, por hacer control de calidad para disminuir la tasa de productos defectuosos o no conformes, velar por que se cumplan las especificaciones dadas del producto. Por ello, es lamentable no hablar de estudiantes, si no de productos, no hablar de conocimientos y aprendizaje si no de competencias claras que se debe alcanzar, como especificaciones de diseño. Además de ello, y lo más delicado y relevante para mí, es que cada vez más estamos alejándonos de tener la educación como un derecho, ya no se habla de cobertura si no de accesibilidad; lo que precisamente buscaba la polémica reforma de la Ley 30, dar los medios para tener accesibilidad a la educación, que no son más que grandes y eternas deudas con el ICETEX, pero nunca con el compromiso real de ofrecer cobertura.

La pregunta que importa ahora y que se está en el intento de responder con mayor interés desde el anuncio de la reforma, es ¿A que se refieren con calidad? Se insiste en mejorar la calidad, en garantizar alta calidad al nivel de las mejores universidades del mundo, pero eso de la mano del esfuerzo por aumentar la cobertura sin presupuesto suficiente, lo único que hará es sacrificar la poca calidad de la que gozan nuestras universidades e instituciones. Queda la pregunta sobre la mesa, para seguir reflexionando y debatiendo sobre ella. ¿Qué es educación de calidad? A dónde se quiere llegar con las instituciones como empresas?

SUBJETIVACIÓN, EXPERIENCIA Y LA POPUESTA DE LA MODERNIDAD


Continuando con el discurso de la modernidad, Michael Foucault nos recuerda como a través de la historia y hasta nuestros días en la pedagogía colombiana, como en muchos países latinoamericanos, desde la niñez el “pensar”, no es solo una negación, es un peligro político, social y religioso. Las dimensiones psíquicas del pensamiento y la percepción de las cosas, que nos conduce a la imaginación y la intuición, fueron “cosa de brujería e inquisición” en algunos periodos de la historia, pero aún son tema de estudio para el aparato educativo de nuestro país, que está atento a no caer en una “pedagogía de la subjetivación”.

La subjetivación entendida desde Foucault es “aquello permite a los individuos efectuar, por cuenta propia o con la ayuda de los otros, cierto número de operaciones sobre su cuerpo y su alma, pensamientos, conducta o cualquier otra forma de ser, obteniendo así una transformación de sí mismos, con el fin de alcanzar cierto grado de felicidad, pureza, sabiduría o inmortalidad; en pocas palabras se trataría del modo en que un individuo actúa sobre sí mismo." Esto no es más que el fin de la experiencia, como proceso de transformación que genera conciencia a partir de un acontecimiento.

Es así como, se hace evidente que todo proceso de conocimiento se convierte en la propia subjetivación del sujeto que quiere conocer, y esto no solo atiende como dice Foucault a una tendencia en la pedagogía si no a un cambio y transformación cultural. En esta era moderna de la que todavía no escapamos, se intenta negarle el valor y sentido al pensar como proceso de aprendizaje, y más que eso al sentimiento y la imaginación en una dimensión donde el sujeto incorpora lo que conoce a su vida y lo impregna de su subjetividad. Es por ello que es tan importante que en la educación escolar y universitaria, donde se cree hay mayor libertad de decisión y escogencia, un estudiante pueda tener la posibilidad de expresar su punto de vista, sus propias reflexiones, sabiendo que tienen valor.

Está claro entonces como la dimensión de la subjetividad es una amenaza clara que el estado intenta parar, cuando se trata de progreso y de orden social, y para la iglesia que tiene mediante creencias nos ha mantenido sometidos en su poder; porque si se nos permite pensar, imaginar, si somos sujetos de emociones,  saldremos a buscar la verdad y ya no seremos sujetos productivos para el sector económico, con obediencia civil, buenos ciudadanos participantes en los rituales democráticos y cristianos.

Como bien lo dice Edgar Garavito es en verdad la subjetivación una respuesta a la crisis de las ciencias humanas, porque como su nombre lo dice son humanas, y la modernidad nos arranca de lo humano, de poder imaginar y sentir. Son las ciencias humanas parte de nuestras vidas, de nuestra cotidianidad, por ello no desaparecen, yo como ingeniera no puedo ver las personas como números, la dimensión humana está allí pero la debemos desarrollar, para darle vida y la importancia que merecen a las ciencias que siempre estarán estudiando nuestro comportamiento, nuestras formas de vivir y relacionarnos, nuestro actuar social, nuestro todo lo que somos; porque estas también hacen parte de la gran “verdad de la vida”.

EDUCACIÓN DE LA ESPERANZA. MODERNIDAD, CULTURA Y DIVERSIDAD (Hacia una fenomenología de la reconciliación)


El campo de combate de la educación, para utilizar términos de Zuleta, como todo lo social, económico y político de este país, esta en medio de una relación de tensiones principalmente de saber-poder y/o hegemonía o lo que bien llama Freire en Pedagogía del oprimido “adherencia” del oprimido al opresor, donde hemos adoptado ya una actitud de “resignación”.
Y en este discurso de las tensiones, tan mencionado por ambos autores, donde el poder del poder esta en crear subjetividad, en incidir en al conducta del otro por convicción o por seducción, mediante un discurso del saber, un saber que pretende ser progresista, objetivo, pero que en realidad son autoritarios, y se consideran propietarios del saber, como si el saber fuera único y absoluto. Esta fue precisamente la tesis, que con la práctica y experiencia que tuvo Paulo Freire, refutó y aprendió.

La modernidad precisamente es lo que nos muestra, a partir del movimiento de la construcción de la cultura en el mundo, un proceso, que como ocurrió con América y su descubrimiento, llegaron los españoles como “cultura soberana” buscando las riquezas de nuestros saberes y tierras, saberes que intentaron desaparecer. Ahora en un mal llamado Post-modernismo, se pretende que sea ”el saber”, globalizado y estándar, y la invitación de Freire es la de volver a reconocer que hay distintos saberes y que todos son igualmente válidos como lecturas del mundo que integran en lo que se quiere construir como un verdadero concepto de la enseñanza, que desde ”…una perspectiva democrática, nadie debería enseñar lo que sabe sin saber lo que saben, y en que nivel, aquellos y aquellas a quienes va a enseñar lo que sabe. Y sin respetar ese saber…”.

Recuperar la importancia y valor de estos saberes, es reconocerlos como parte de nuestra historia y presente, el saber de nuestros ancestros, de los pueblos aborígenes que fueron saqueados y que todavía están en su “intento” por desaparecer en un mundo globalizado y moderno, porque la sabiduría de las culturas diferentes a las culturas occidentales imperan en el mundo, dando lugar a “la salida de lo sagrado a lo profano”. En este sentido, de lo que nos habla Patricia Noguera en su texto Modernidad, cultura y diversidad, no es otra cosa mas que de la separación provocada por la razón entre lo divino y el hombre y como tendemos en un fenómeno moderno a la necesidad de una reconciliación, de una nueva integración de saberes.

Cabe entonces, ya entrados en este tema, analizar de qué se trata en este mundo moderno esa integración de saberes. Lo divino, lo sagrado, en nuestras tierras americanas, era interpretado como dioses a los que se llegaba y se buscaba entrar por medio de la adoración de la naturaleza y rituales de liberación, en espera de ese contacto final con estos mismos. Con la nueva moral cristiana, recién llegada de Europa, se nos impuso un solo dios, una sola cultura, donde todo aquello que les llevaba a acercarse a lo sagrado se convirtió en demoníaco o peor aún en comercial. Ahora, donde pese a tal separación del hombre, vemos como la idea de un dios de los cielos resucitado- o par algunos que aún no, como los Judíos- siguen vigente y se impone en el mundo como “el saber”, y aquellos saberes van desapareciendo. El debate fuerte con este tema, radica en que a tal separación que se ha venido presentando levemente del hombre con lo divino, se le culpa de estar cayendo en un mundo violento y de incivilidad, donde se renuncia a la naturaleza como origen del hombre y se pone éste por encima o en el centro de ella sin respeto, admiración ni soberanía, si no de enajenación.  Y en cierto sentido estoy de acuerdo, que sea por esta excusa o no, hemos llegado a una fuerte perversión de valores en el mundo, y como lo he dicho en varias ocasiones, si ha de se así, es mejor que el hombre vuelva a dios, para que tenga la excusa de volver a sus valores, a su familia, a ser “bueno”. 

No obstante, no es mediante una imposición del “saber de dios”, de una iglesia dominante que ha estado influenciando cada capitulo del mundo, que desconozca los demás saberes, que son incluso mas antiguos que la iglesia misma, que están llenos de valor histórico y cultural, de los que están llenos cada rincón de nuestros pueblos, municipios, regiones y países. Este es le verdadero aprendizaje, la identificación, el reconocimiento, el valor, el poder que tienen todos estos saberes juntos, que están en cada uno de los sujetos que deseamos aprender del saber adquirido que otros que nos quieren compartir y enseñar en un aula de clase, en un recinto de enseñanza, o en un buen discurso. 

DISCUSIÓN

LA EDUCACIÓN, UN CAMPO DE COMBATE.
CAMBIO, REFORMA E INNOVACIÓN EN EDUCACIÓN.
EL CONOCIMIENTO COMO MERCANCÍA, LA ESCUELA COMO SHOPPING, LOS DOCENTES COMO PROLETARIOS.


¿Por qué debe existir la educación pública?
Cada sistema político y social de estado de un país, tiene el aparato educativo que necesita. Si este es un estado opresor, que hace entender el poder como malo y abusador, cuál es nuestro aparato educativo entonces, ¿cuál debemos tener? El punto de vista de Estanislao Zuleta es controversial desde esta perspectiva, ya que responde a la pregunta explicando como efectivamente este tipo de educación es propicio para un estado opresor, que no necesita seres pensantes que se revelen rápidamente de su condición, solo necesita ciudadanos que se comporten según una ética social ya predeterminada por una historia, una bandera, un himno, una constitución. Por esta misma razón la educación, la universidad pública debe mantenerse pública, con carreras humanas como filosofía, sociología, psicología,  que finalmente servirán para mantener la ilusión de una falta libertad de decisión. Ahora, estos mismos sociólogos y filósofos que piensan la realidad de forma distinta, que se revelan al cuestionar esta realidad, no son más que otro elemento del aparato productivo del gobierno, porque no se les permite dicha libertad, y lo único que queda es hacer el papel de “reclutadores” de personal que las empresas necesitan, velando también porque estén lo suficientemente motivados y cómodos para que produzca cualquier cosa menos conocimiento.

Este discurso del tipo de nuestro aparato educativo, va de la mano con el tema de la globalización, la educación también es globalizada. Todo el tiempo, por todos los medios educativos y de comunicación se nos viene dando el concepto de lo estándar, lo global, desconociendo que realmente se aprende desde lo local, de adentro hacia afuera. Esto me hace pensar en el papel que voy a comenzar a desempeñar en la sociedad, mis cuestiones pronto dejarán de ser educativas, desde mi salón de clase, desde la academia, porque estar en ella me permite participar en su transformación, pero afuera, ya siendo un técnico mas de aparato productivo del país, me hace ser una pieza estándar que se fabricó en el claustro universitario de un estado que me requiere para la ingeniería de su país, de mi país.

Y ahora, que ya se que debo salir a poner a disposición de la industria los conocimientos que ellos mismos necesitaba que aprendiera, que seguimos atados a una educación globalizada no libre, donde no hay igualdad de oportunidades, que camino seguir?. Es difícil tomar decisiones de este tipo, que estudio seguir, en que quiero especializarme, quiero investigar algo; y digo difícil, porque como bien lo decía mi profesor Diego Arango, ex candidato de la sede a rector de la Universidad Nacional 2012, “seguiremos caminando con los ojos vendados como caballos en la misma dirección de la ingeniería, una especialización en materiales, una maestría en ingeniería administrativa, una maestría en sistemas, en vías, y el mundo es cada vez mas grande, necesitamos abrirnos a él”. Entonces, desde esta perspectiva, sigo aprendiendo una técnica desarticulada del conocimiento intelectual, o dejo que la investigación siga manteniendo la esperanza de una libertad de decisión, de actuación, de expresión y de conocimiento en un país donde la idea de progreso es solo industrialización, que lo único que provoca es más crisis educativa y social.

En todo este tema de educación histórica, y que en le presente no es para nada distinta, yo le doy valor a lo que llamamos pequeñas revoluciones, a esta guerra silenciosa que ni siquiera tenemos derecho a librar pareciera con un gran estado. Como dice Estanislao Zuleta “El sistema no se derrumbará, como pensaba el camarada Lenin, desde arriba, porque alguien se tome el poder, organice leyes y nacionalice empresas. El sistema solo se derrumba desde abajo cuando los que allí están ya no pueden soportalo”. En este sentido, la educación se convierte en un gran arma, donde se promuevan verdaderamente posibilidades como personas a todos de tal manera que ya no podamos adaptarnos al sistema y no nos resignemos a él. Y ver el poder que hacen las pequeñas pero trascendentes revoluciones desde aquí desde nos encontramos, adentro o afuera de la academia.