domingo, 24 de junio de 2012


EDUCACIÓN BANCARIA

ENTREVISTA CON ESTANISLAO ZULETA: LA EDUCACIÓN, UN CAMPO DE COMBATE


En Definitiva, más que capítulos y escenas puntuales en el bachillerato, lo que haría que narrar es toda una vivencia continua de una educación vaga y confusa como bien lo decía Estanislao Zuleta en la primera parte de la entrevista con Hernán Suárez. No obstante, quisiera empezar por el final,  por contar que tipo de bachiller terminé siendo yo. En el 2004 fue homenajeada con la mención Anillo de Oro por mejor bachiller de esa promoción y mejor perfil de alumna “Jesús María”, pero lo que realmente significaba era, sin tener precisamente una actitud competitiva como se menciona en la entrevista, un reconocimiento por haber sacado mejores notas que mis compañeras; en otras palabras, me dedique a hacer exactamente lo que me pedían sin muchas preguntas de hacia donde íbamos con ello o de donde venias aquellas cosas, ajustándome perfectamente a un sistema sin dificultar las labores escolares de mis profesores. Ahora entiendo porque nunca sentí realmente y con sinceridad, orgullo por este reconocimiento. Esta es la verdadera razón, yo era un sujeto más que se acomodaba al perfecto sistema educativo y social de este país que corresponde a un modelo mercantil, bajo el supuesto de que  continuaría mi formación para ser un buen técnico, un sujeto con majo de obra calificada para esta sociedad capitalista de consumo.

Pese a que esto puede resumir y afirmar que efectivamente mi papel en el bachillerato fue el de un objeto, pasivo y obediente; quisiera describir episodios de como fueron algunas clases en particular, de maestros quienes le apostaron a algo diferente o que simplemente confirmaron como la educación escolar esta realmente en detrimento y en crisis.

En el grado octavo y noveno, mi profesora de ciencias sociales, realmente logró motivarme a utilizar medios de información como el periódico y a analizar críticamente fenómenos sociales, políticos y económicos que ocurrían en aquella época (año 2001 y 2002), por ejemplo, realizamos todo un análisis continuo, por dos años a todo el proceso de la guerra de Irak, luego del ataque a las torres gemelas. Adicional a esto, realizábamos, a manera de tarea, pero era algo que resultaba muy interesante para mi, escuchar un programa de radio llamado la ”Historia del mundo”, con Diana Uribe. Esto último confirma que realmente la enseñanza de la historia seguía y sigue siendo una narrativa, no obstante en este programa se analizaban los episodios de la historia del mundo, bajo contextos políticos, sociales y económicos muy importantes que explicaban claramente el porque de estas grandes guerras e independencias. La experiencia durante estos dos años de mi bachillerato fueron las más gratificantes en esta área de las ciencias sociales y las que fundaron en mí el amor por la historia, por la lectura de medios importantes de información y comunicación como el periódico, la radio y el buen periodismo en general. (Desde ese momento y a partir de la experiencia que tuve escribiendo en las clases de lengua castellana y para la revista del colegio, supe que me gustaba el periodismo…).

En este mismo plano, parte de las experiencias en el bachillerato que me defraudó realmente, fue saber y evidenciar como efectivamente en las instituciones, y en las privadas sobretodo, por reducción de costos y por otros intereses, que al final ninguno de ellos busca un interés real por educar bien, mi profesora de  Filosofía, Ciencias Políticas y Ciencias Sociales de los últimos dos años, no era siquiera licenciada en ninguna de estas áreas, se limitaba a darnos bibliografía para realizar enormes talleres de mil preguntas que consistían solo en transcribir el libro sin proponer nunca una discusión de los temas ni de análisis de los mismo; todo esto mientras ella adelantaba algunos estudios que ya debería tener para poder seguir dictando el curso. Aquí es entonces donde cabe hacer una de las preguntas iniciales del curso ¿Se puede realmente enseñar lo que no se conoce? , ¿Pueden enseñarse la historia y las demás ciencias sociales sin tener una apropiación mínima de sus objetos y problemas?, o ¿en qué condiciones podría pensarse una enseñanza desde el no-conocimiento?; cuestiones que ingenuamente como adolescente me hice alguna vez, pero que ahora puedo intentar responder con más formalidad.

Finalmente, la lectura de la entrevista de Estanislao Zuleta es una fuerte provocación a construir un debate de la situación de la educación escolar en el país, pero que en el marco de una pronta reforma a la educación superior, nos hace también entrar a ver y a discutir sobre el tema de la educación pública, de su calidad, como ente sostenedor de un aparato político y socioeconómico de intereses muy lejanos a lo que realmente puede llamarse libertad de expresión, libertad de decisión y  educación.

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